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martes, 27 de mayo de 2008

Seminario sobre "Género y Religión"

¡Otra vez! ¡No hay manera!
Esta vez la Complutense convoca un seminario sobre "género", cuando quiere decir sexo.
¡No es tan complicado!
Me resulta curioso que una universidad convoque un evento sobre "Género y " lo que sea, refieriéndose al sexo.
Los humanos tenemos sexo, las palabras tienen género. Aunque parezca guarro hablar de sexo, es lo que hay. Hay un sexo masculino y otro femenino, las palabras, en español, tienen género masculino (pero no quiere decir que tengan sexo masculino), o género femenino o género neutro.
Es fácil, yo lo aprendí en EGB. Sólo hace falta un mínimo nivel de abstracción.
Extracto del diccionario de la Real Academia:
Género
7. m. Gram. Clase a la que pertenece un nombre sustantivo o un pronombre por el hecho de concertar con él una forma y, generalmente solo una, de la flexión del adjetivo y del pronombre. En las lenguas indoeuropeas estas formas son tres en determinados adjetivos y pronombres: masculina, femenina y neutra.

Que lo hagan los periodistas en la televisión es ya patético, pero también la complutense.
¡Qué no es tan dificil! ¡Pensad, malditos, pensad!
A lo mejor por ser un "número" de "género" femenino tan elevado son incapaces de pensar. O a lo mejor es ofensivo decir sexo. Voy a probar:
"Pertenezco al sexo masculino", pues no parece que nadie se haya ofendido...
Decir género en lugar de sexo es casi tan imbécil como poner la arroba para simular algo parecido a una "o" mezclada con una "a", cuando viene de la deformación de "at" en inglés (de ahí su forma) y por eso se usa en las direcciones de correo: falevian-2@gmeil.kom, falevian-2 en gmail.com, porque puede haber otros falevian-2 en otros servidores, o puede haber otros usuarios en el mismo servidor.

P.D.
Siento haber puesto "imbécil", quiero corregir mi error:
"Imbécil@"

lunes, 3 de marzo de 2008

Barómetro: ¡Destruyamos el lenguaje!

"El País" publica su barómetro sobre el posible resultado de las elecciones, la SER dice que en su Barómetro el PSOE sale con tanto y y cuanto y el PP con lo otro, Antena 3 también tiene su barómetro...
En este momento me pregunto, casi textualmente: "¡Pardiez!, ¿un barómetro no es, como su propio nombre indica, un aparato para medir la presión?" Porque "metro" significa medida, pero lo de Bar tiene que ver con presiones, ¿no? Las IsoBaras son líneas que unen puntos de igual presión, una cámara isobárica es una cámara en la que se mantiene la misma presión, un BAR es la unidad de medida de la presión atmosférica, equivalente a 100000 pascales.
Luego, "no se ofenda si le digo: me repita la pregunta": ¿Miden la intención de voto con un barómetro? ¡Vacío mío! (no me hace falta dios), estos periodistas me tienen anonadado (por si me lee alguno, anonadar: Causar gran sorpresa o dejar muy desconcertado a alguien). ¡ Qué profesionales !. Yo sabía un montón de historias sobre cosa que hacer con un barómetro (al final del documento), pero: ¿saber quién va a ganar las elecciones con un cacharro con mercurio dentro? Pues sí, hijos mios (metafóricamente). Si nos vamos a la Real Academia, que cada vez admite más burradas, como la de contactar, ha aceptado un nuevo significado para esta palabra. Supongo que cuando 100.000 periodistas incultos dicen una chorrada, al final la dice todo el mundo y se admite. Como lo de "contact", "la espiral de violencia", "las bien merecidas vacaciones", lo peor de todo: "violencia de género" (¿y la de número?) y un cada vez más largo etc.
Barómetro. 2. m. Cosa que se considera índice o medida de un determinado proceso o estado. La prensa es un barómetro que señala el grado de cultura de un pueblo
Aunque leyendo ahora el ejemplo, me parece que el mensaje va con muy acertada y mala leche :-)
Triste mundo en el que vivimos.
Respecto al resto de cosas que se pueden hacer con un barómetro, todo el mundo conoce la anécdota:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía: Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro. El estudiante había respondido: Lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuelgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio. Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la revolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta. Correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel. Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: Tome el barómetro y lancéola al suelo desde la azotea del edificio. Calcule el tiempo de caída con un cronómetro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por Acelera.de la G por T al cuadrado. Y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.

Tras abandonar el despacho, me encontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo: Tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

Perfecto, le dije, ¿¿y de otra manera?? Sí, contestó, este es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura.

Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro esta a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla formula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precesión. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras.

Probablemente, la mejor sea : Tomar el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.

En este momento de la conversión, le pregunte si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.


Original en Inglés
Saturday Review, el 21 de Diciembre de 1968. Su autor es un profesor americano de física llamado Alexander Calandra.

miércoles, 23 de enero de 2008

¡¡ Pero qué burros !! 2ª parte

¡Pero qué burros!
Es que no saben ni leer ni escribir, ¡y se ganan la vida escribiendo!
Adjunto un extracto de un artículo de "La Razón": Molinos de Viento: Energía Limpia y Paisajes Sucios (ya el título se las trae).
La energía eólica se encuentra en plena efervescencia y expansión. Las palas de los aerogeneradores cubrieron el año pasado un 10 por ciento de la demanda eléctrica del país, como revela el «Avance del informe del sistema eléctrico español del 2007», publicado por Red Eléctrica de España (REE). Estas cifras se traducen en que una de cada diez bombillas se enciende en la actualidad gracias al combustible que generan los 500 parques eólicos instalados en las distintas comunidades.

¡¡NOOOOO!!
¡¡Ahora los molinos de viento generan combustible!! No me extraña que el paisaje esté sucio.
Por si me lee algún periodista, definiré y explicaré lo que es un combustible:
1. adj. Que puede arder.
2. adj. Que arde con facilidad.
3. m. Leña, carbón, petróleo, etc., que se usa en las cocinas, chimeneas, hornos, fraguas y máquinas cuyo agente es el fuego.

Lo fundamental aquí es la primera acepción: que arde. Debería dar una pista para los periodistas más avezados ( adj. Ducho, experimentado en algo). Por cierto: Acepción ( f. Cada uno de los significados de una palabra según los contextos en que aparece.)
La verdad es que teniendo en cuenta el perfil medio del lector de "La Razón" no me extraña que pongan estas gilipolleces ( f. vulg. Dicho o hecho propios de un gilipollas ( adj. coloq. Tonto, lelo. ) )

¡Electricidad, hombre, electricidad! Generan electricidad, que no arde, alma de cántaro (
Persona sumamente ingenua, pasmada o insensible.)
El resto del artículo está lleno de otras lindeces tales como:
Aunque no todos los aerogeneradores pueden girar a la vez, pues necesitan de viento.
Es decir, que necesitan viento ("de tanque", "de reir"). Menos mal que lo explican, de ahí el nombre de molinos de viento.

Fuente principal: RAE, aunque a otros universitarios no les hace falta para saber que combustible es lo que participa en la combustión.