martes, 7 de noviembre de 2006

ADN vegetal, babas de caracol, .. ¡pensad malditos, pensad!

Hay un par de anuncios que me preocupan bastante. Siempre ha sido muy fácil engañar a la gente con términos pseudociéntificos, pero hay ciertos límites que deberían respetarse.
Hemos llegado a un momento en el que parece que todo se puede hacer con la ciencia. Nada nos sorprende, porque la mayoría de la gente no comprende ni la base de los fundamentos ciéntificos.
Para una persona normal es tan mágico calentar un solomillo en un horno microondas, o hacer una imagen 3D del cerebro con una RMN, que levitar con antigravedad.
¿No os recuerda a La Fundación? Los brujos en la periferia, el tratamiento casi religioso de la tecnología, ...
Vayamos a los casos concretos, por ejemplo: la baba de caracol.
El anuncio te explica perfectamente que el caracol de tierra es capaz de regenerar su caparazón roto, así que la baba de caracol sirve para reducir arrugas. En serio.
El argumento tiene el siguiente esquema lógico:
Como existe A, entonces B.


Lo voy a explicar, porque todavía no oigo risas. Suponiendo que el caracol sea capaz de regenerar su caparazón (ni me molesto en comprobarlo), de este hecho se deduce que la baba que segrega para poder desplazarse sirve para reducir arrugas en el rostro:

Rigurosos estudios científicos han demostrado que la baba de caracol tiene propiedades curativas extraordinarias ya que es producida por el caracol para sanar sus tejidos y reparar su caparazón cuando este se rompe. Esas propiedades regenerativas han sido concentradas en Licina, el extracto de baba de caracol que cura el acné, elimina las arrugas, desvanece las cicatrices y rejuvenece la piel.

Hay cosas peores. El laboratorio Yves Rocher ha sacado una línea de productos de belleza que basan sus propiedades en que su principal componente es el ADN vegetal. Se supone, me ha parecido entender, porque tampoco se molestan en contar su secreto, que al ponerte ADN vegetal se transmite algo así como el frescor de las plantas al rostro. La verdad, no lo he entendido, debe ser un proceso similar a la memoria del agua en la homeopatía.
Leed un extracto:
El ADN es el principio vital de cada célula viva. En el mundo vegetal, las células germinativas se originan en el corazón de cada brote, que encierra este principio vital en su forma más pura: el ADN vegetal nativo. Gracias a una tecnología de extracción patentada y 100% natural, los Laboratorios de Investigación Yves Rocher han aislado el ADN vegetal nativo conservando intacto todo su poder de renovación celular.
En este producto se concentra todo el poder de una crema de tratamiento concentrada de día y de noche, tiene efecto antiedad completo asociando
la eficacia protectora y revitalizante de una crema de día con las propiedades regenerativas de un tratamiento de noche reparador.
Compuesta fundamentalmente por ADN vegetal nativo extraído del germen de trigo posee unas propiedades excepcionales para el cuidado de la piel de cara y cuello, actuando desde dos frentes,
por una parte contribuye a una protección celular del 47 % respecto a las células no tratadas con este ADN [...]

ADN nativo, menos mal que es ADN nativo. Y por cierto, tiene poder de renovación celular...
Como muy bien decía el otro día Donlockwood, ponerse ADN encima de la piel es tan sencillo como untarse un filete. A partir de ahora cuando se me pose una mosca gritaré: ¡Apartad de mi su ADN!
Supongo que realmente la gente no sabe lo que es el ADN, así que esa descripción que parece dar a entender que se trata de algo mágico que posee el principio vital de cada célula debe aproximarse bastante a lo que se piensa que es. Algo así como el alma, pero para celulitas.
Si te pones el alma de cosas frescas y jóvenes, serás fresca y joven. Como hacen los vampiros con la sangre, algunos con el cuerno de rinoceronte, los indígenas con sus enemigos, ...